viernes, 12 de abril de 2013

SE ABRE EL TELÓN



Vuelvo a encontrarme con ellas, ese equipo de madres que a veces comparten momentos con nosotr@s, el profesorado y con sus hij@s, los hij@s de tod@s nuestr@s también.

Ellas pueden ser de todo y hacer de todo, desde transformar una clase en el palacio de las mil y una noches con alfombras, lamparitas de estilo árabe y telas tejidas con hilos de colores poniendo el fondo para La tía Tragantía que emerge de las leyendas que siempre fueron nuestras; hasta ser "mamás Noeles", con todo tipo de instrumentos navideños, para formar una comparsa de aguinaldo y llenar los pasillos de villancicos, alegría, sonrisas, optimismo y olor a mantecados.


También pueden hacernos revivir en el Museo Arqueológico las fiestas Saturnales en la antigua Roma,  o ser una abuelita frágil y agradable , de movimientos torpes, que irrumpe en una clase de infantil y nos cuenta una historia con algunas lagunas de memoria y tosecillas propias de la edad.


Todo lo pueden hacer y siempre todo lo que hacen está bien modelado con la plasticidad que tienen sus imaginaciones juntas para crear personajes, adaptar diálogos, imitar voces, revivir un atrezo de otra época, esculpir paisajes y escenas cada vez más creativos y sorprendentes.


A veces, me gusta más este colegio porque a él también le gusta el teatro y hace gala de ello.


En este renglón, debo tener un recuerdo para la enorme labor que siempre nos regala Pepe, nuestro compañero y maestro jubilado, que se fue pero que vuelve siempre entre bambalinas apoyado y asistido por Mercedes, su mujer, para hacer decorados fantásticos que nos llevaron en alguna ocasión a un gran palacio de coloridas vidrieras y armaduras metálicas.


Esos teatros que la escuela acerca a los niñ@s en cualquier momento, en la improvisación incluso, de escenificar los diálogos de una lectura del libro de texto ( sin ir más lejos hoy, en la clase de la seño Domy ); esos teatros que invitan también a improvisar para salvar el tipo si no se tiene memoria, a vencer el miedo a tener delante un auditorio, a escuchar (tan importante siempre), a decir palabras ajenas, a compartir momentos que nos acercan más a nuestr@s compañer@s de reparto descubriéndonos nuev@s amig@s y que complementan las asignaturas contándonos historias de la historia, alguna obra maravillosa de nuestra literatura, ofreciéndonos músicas que envuelven lo que vemos e incluso que nos hacen hablar en otros idiomas si el guión lo requiere.

Las escuelas que favorecen este tipo de actividades son únicas; como aquella en la que estuve durante seis años de mi vida "San Juan de Ávila", una escuela manchega y de Almodóvar del Campo, donde los 
viernes, en las últimas horas del horario y para recibir el fin de semana,desaparecían los tabiques de las aulas y hacíamos talleres de cocina, jardinería , manualidades y de dramatización que acababa llevándonos a tod@s a un teatrito de pueblo que parecía por dentro una pequeña tarta con bordes de nata en todas las barandillas  y que se llenaba hasta la bandera de padres, madres, abuel@s y niñ@s en las funciones de Navidad o de final de curso para aplaudir los esfuerzos de un trabajo bien hecho y que realmente los merecía así de enormes como solían ser.
El teatro que al final me despidió también cuando decidí volver a mi tierra; un momento que quedó guardado para siempre en el álbum de fotos de mi familia y en el que muchas veces mis hij@s también fueron actores.




Otra escuela única fue la que me esperaba siempre de niña, aquella que hoy se está metamorfoseando en hotel y la que me ofreció también mi propia experiencia como actriz en un teatro, el nuestro, Ideal Cinema. La obra se llamaba "El cartero del rey", yo salía casi al final, mi papel era el de Médico Real y entre otras, con una frase muy especial que formó parte de mi vida siempre porque nunca la olvidé, una frase que invitaba a cambiar mundos tristes , intransigentes, oscuros y faltos de libertad.


Me acuerdo de los ensayos, del olor a madera de la tarima del escenario , del emocionante momento en el que nos vestimos en los camerinos que antes habían usado "grandes estrellas", de los cortinajes listos para abrirse, del murmullo que se oía detrás de ellos y en el que yo intenté aislar el de mi madre y mis herman@s; de los nervios cuando vimos abrirse el telón y de mi admiración por la niña que llevaba todo el peso de la obra y tuvo que memorizar un papel infinito, el de Amal, un niño enfermo al que yo tenía que curar y salvar.


En casa tod@s nos habíamos afanado en conseguir para mí una buena caracterización que pasó por una bata de blanco impecable, un fonendoscopio colgado en el cuello, el pelo perfectamente recogido en una coleta que disimulamos con horquillas y esmero debajo de un gorrito de quirófano , gafitas sin cristal redondas y negras y un buen bigote que mi madre recortó de un chaquetón viejo de mi abuelo que tenía el cuello de piel marrón.

Y mi momento ¡mi gran momento!; salí al escenario, me puse muy enfadado cuando entré en aquella habitación herméticamente cerrada y abriendo la ventana para que entraran todos los aires y todas las luces dije absolutamente fuera de mis casillas:"¿Qué es esto? ¿por qué está todo tan cerrado? ABRID DE PAR EN PAR", esto último casi a gritos para mostrar más enfado...
Lo que pasó después es que tuvimos que parar un momento porque todo el patio de butacas estalló en una sonora carcajada que me dejó mirando al frente con los ojos abiertos en todas sus dimensiones y preguntándome qué habría pasado...




Después mi madre me explicaría:"Es que has salido muy enfadada ( yo me enfado poco, pero cuando me enfado , me enfado mucho) y completamente pálida, del color de una pared, un blanco de mármol, un blanco que relucía...L@s que estaban a mi alrededor han comentado que parecía que el enfermo era el médico".













Las escuelas, esas escuelas que no pierden el tiempo con estas cosas, sino que lo ganan.
Hoy me he encontrado con "nuestras" madres detrás de un cuento que cuenta no sólo la historia de un ratoncillo, también la historia de estas ,amigas ya , que nos regalan puertas de cuento y aportan, cuando se juntan, algo muy importante para este colegio envuelto siempre en un papel de regalo que emana creatividad.




PARA "NUESTRAS MADRES"

Siempre me gustó una película "El primer caballero";...hay una escena parecida a la de "Don Quijote de la Mancha" ellos de rodillas esperando que una espada se pose en sus hombros y los declare caballeros ,hombres de HONOR y cuyos principales valores debían ser : fe,humildad, justicia,generosidad,verdad,templanza, lealtad,nobleza...y a los que yo, para ser los hombres ideales, añadiría un poco de sentido del humor como el de Lanzarote hablando de un gran luchador (y mientras que él llega podéis practicar conmigo ) ¿no es bonito?.
Hoy quiero que tú me declares "dama" oficial de la Orden de la Asociación de padres/madres,madres,madres,madres.....del cole, posando una espada en cada uno de mis hombros y haciéndome seguidora vuestra porque hace tiempo que lo soy... 

Bajé la escalera y me encontré con una puerta maravillosa a la que no paro de mirar y admirar, la mejor puerta que podría tener un lugar así donde realmente puedes atravesar a todas las dimensiones y elegir la que más te haga soñar según tus gustos y forma de ser.
Subí la escalera de mi casa y me puse a escribir ...y vosotras también me hicisteis atravesar a otra dimensión y volver a mi infancia y a mi escuela y oler a libros recién forrados y páginas maravillosas que nos abrían un mundo por descubrir...y me hicisteis volver a otra dimensión que llevamos siempre al lado y nos hizo ser lo que somos ahora...
Yo ya lo sospechaba porque siempre pasáis por el colegio dejando el rastro de arco iris y olor a campo y a alegría y me gusta, me gusta mucho mi colegio de ahora mismo y sé que sois MÁGICAS.

UN BESO DE UNAS DIMENSIONES ASTRONÓMICAS Y ESTE REGALITO EN MI BLOG PARA VOSOTRAS.


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